Aprendiendo sobre la cultura maorí en Rotorua
(Daniela – Masters of Civil Engineering, University of Canterbury)
Hace muchos años, mis padres eligieron Nueva Zelanda como mi destino de estudios porque querían que aprendiera inglés, además de desarrollar otras habilidades para la vida. Pasaron algunos años y nunca pude dejar de pensar en Nueva Zelanda. Los recuerdos eran tan especiales que decidí regresar para estudiar mi Maestría en Ingeniería Civil en la University of Canterbury.
Recuerdo cuando llegué por primera vez al aeropuerto. Me impresionó muchísimo todo lo que veía a mi alrededor, aunque al mismo tiempo me sentía confundida. No solo estaba en un país nuevo, sino en un lugar con una cultura propia que tendría que aprender a conocer.
Nueva Zelanda, como sabemos, es un país de habla inglesa, pero rápidamente descubrí que la lengua y la cultura maorí también son muy importantes. ¡Incluso tienen una semana dedicada al idioma maorí!
En todas partes puedes ver tótems y patrones en espiral. Más adelante aprendí que esos tótems se llaman pou y los diseños en espiral se llaman koru, y ambos tienen un profundo significado cultural.
Como tenía mucha curiosidad por conocer más sobre el país, me uní a Education New Zealand Manapou ki te Ao como Student Ambassador, lo que me dio la oportunidad de experimentar mucho más de lo que Nueva Zelanda tiene para ofrecer, especialmente su rica cultura.

Fui una de las cuatro estudiantes seleccionadas para viajar a Te Pā Tū, en Rotorua, donde viví mi primer hāngī durante las celebraciones de Matariki, acompañado de waiata y kapa haka. Déjenme explicarles un poco qué significa todo esto.
Matariki es el nombre del grupo de estrellas que aparece en el horizonte oriental durante el amanecer. Pero no solo representa un conjunto de estrellas en el cielo, sino también una celebración que reúne a whānau (familia) y amigos para dar la bienvenida al Año Nuevo maorí.
El propósito de esta celebración es reflexionar sobre el pasado, celebrar el presente y planificar el futuro como comunidad.
El hāngī es una forma tradicional de cocinar alimentos en un horno de tierra excavado en el suelo. Se preparan alimentos como pescado, cerdo, cordero, kumara, calabaza y distintos vegetales locales.
La comida se deja cocinar bajo tierra durante unas tres a cinco horas, y el resultado es un sabor ahumado y natural absolutamente delicioso, algo que nunca había probado antes.
A nosotros nos sirvieron un hāngī muy especial preparado por antiguos ganadores de MasterChef, aunque imagino que la versión tradicional debe ser igual de increíble.
Pero antes de la cena vivimos muchas otras experiencias.
Al comenzar la ceremonia fuimos recibidos por guerreros maoríes siguiendo sus tradiciones ancestrales. No se nos permitió grabar ese momento, pero los cantos eran tan poderosos que realmente me hicieron sentir conectada con todos los presentes.
Recuerdo especialmente participar en una ceremonia para honrar a quienes ya no están con nosotros. Todos permanecimos unidos alrededor de un fuego mientras mostrábamos nuestro respeto y apoyo colectivo. Fue una experiencia muy intensa y emotiva.
Después nos ofrecieron té de kawakawa y mānuka, perfecto para calentarnos porque estábamos al aire libre en plena noche de invierno.
Aprendí que el kawakawa tiene numerosas propiedades medicinales y que era utilizado mucho antes de la llegada de los medicamentos modernos. ¿Lo mejor? Esta planta crece naturalmente prácticamente en todo Nueva Zelanda.

También tuvimos la oportunidad de jugar juegos maoríes y escuchar waiata (canciones y cantos tradicionales) junto con presentaciones de kapa haka.
Fueron algunas de las actuaciones más hermosas que he visto, especialmente en un espacio tan pequeño e íntimo.
Después de vivir esa noche increíble, rodeada de platos deliciosos y personas tan cálidas y amables, puedo decir que es una experiencia que todo estudiante debería vivir en Nueva Zelanda.
Como estudiantes internacionales, dejamos atrás a las personas y lugares que definían quiénes éramos, para convertirnos en nuevas versiones de nosotros mismos.
Creo que es importante aprender la cultura del lugar donde vivimos y sentirnos parte de Aotearoa (Nueva Zelanda).
Celebraciones como Matariki son una maravillosa oportunidad para crear vínculos con esta nueva tierra, que nos traerá nuevas familias, amistades y experiencias capaces de cambiar nuestras vidas para siempre.
Siempre creí que ser ingeniera civil era mucho más que construir puentes, casas o edificios.
Después de haber tenido la oportunidad de vivir esta experiencia en Te Pā Tū, ahora entiendo lo importante que es reconocer a los tangata whenua (pueblos originarios de la tierra) y respetar a Papatūānuku (la madre tierra), porque es de ella de donde todos venimos.